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Archive for 19 enero 2010

Para nadie es un secreto. Somos fanáticos del buen cine. Desde que mi padre nos compro el primer VHS allá por el año 1995 -gracias a un brote de sarampión que nos saco de la escuela por un par de semanas- quede encantado por la magia y el misterio que rodeaban el mundo del celuloide. Desde la comedia simplona, hasta el cine policíaco, las historias, personajes, y aventuras que se encontraban en cada producción, hicieron que desde pequeño me volviera un fiel seguidor del séptimo arte.

Y aunque tarde muchos años en poder ir a un teatro y observar una película en la pantalla grande -casi hasta que cumplí los 15, en el Mall Internacional de Alajuela- durante mi infancia y adolescencia tuve la oportunidad y el privilegio de observar una gran cantidad de películas, que no importa el tiempo que pase o transcurra, nunca las podré olvidar.

Porque precisamente en estos días, mientras conversaba con mi novia y unos amigos sobre el tema, fue inevitable el ponerme a pensar en cuales fueron esas películas que de una u otra forma marcaron nuestra vida. Producciones que no importando las veces que las hayamos visto, nos motivaron de nuevo a sentarnos frente al televisor para regalarnos una sonrisa, o incluso sacarnos unas cuantas lágrimas. Películas que quizás incluso sepamos los diálogos de memoria (al mejor estilo de los capítulos del Chavo del Ocho) pero que aún así son capaces de capturar nuestro atención o admiración cada vez que las vemos de nuevo.

Por eso, hoy, desde este pequeño Rincón de un escritor, queremos rendir homenaje a esas películas que por sus personajes o historia, lograron ganarse un espacio muy especial en nuestro corazón. Y de la misma manera, queremos invitar a nuestros amigos y lectores a participar de esta humilde iniciativa, de recordar con unas cuantas líneas cuales fueron aquellas películas que marcaron para siempre nuestras vidas. He aquí las mías….

1. Armaggedon – Bruce Willis, Billy Bob Thornton (1998) No solo fue la primera película que pude observar en una pantalla grande, sino también la primera que logró sacarme un par de lágrimas, al punto de llevarme a amenazar a mi compañero de escuela ,si alguna vez contaba que me había visto llorando con el final de la misma. Su trama envolvente al mejor estilo de una tragedia griega, hizo que no me despegara del asiento, y que incluso hoy (casi 11 años después de haberla visto por primera vez) la tenga en mi Ipod para matar el rato cuando andamos de viaje. Emotiva, impredecible, pero sobre todo cautivante -me encantan las historias de tipos comunes que hacen cosas extraordinarias- hace que sin pensarlo dos veces, este entre mis favoritas.

2. Forest Gump – Tom Hanks (1994) Otra que logro sacarme las lágrimas con su final (me he dado cuenta que soy medio llorón en las películas que nadie llora) y que también se hizo un espacio en mi memoria por la forma en que lograron enlazar de principio a fin toda la historia. ¿Y que como no me iba a gustar ese niño que corría como el viento a cualquier lugar que iba, y que no dejaba de deslumbrarme con cada evento en el que había formado parte a lo largo de su vida? Desde enseñarle el movimiento de piernas a Elvis Presley, pasando por héroe de guerra en Vietnam, hasta ser creador del Smiley, Forest Gump se convirtió en uno de los personajes más carismáticos que vi en mi niñez, y aún hoy sigue estando entre mis favoritos.

3. Se7en – Morgan Freeman, Brad Pitt (1995) – Cambio rotundo en nuestra lista. Los siete pecados capitales, como se le conoció en latinoamerica, es en mi humilde opinión la mejor película de genero policíaco que jamas se haya hecho. Su trama y personajes bien elaborados (ame y odie a Jon Doe como nunca antes en toda mi vida) fueron una de mis más grandes inspiraciones para empezar a escribir literatura del genero oscuro. Una ciudad perdida, un psicópata despiadado y metódico, y un par de policías intentando juntar piezas de un rompecabezas que nunca logran armar me cautivaron de principio a fin, no por nada su huella en mi vida es imborrable.

4. Brave heart – Mel Gibson (1995) – A pesar de la gran cantidad de fallos históricos, que tiene la película, Corazón Valiente es una de las producciones de género medieval que más ha impactado mi vida. De pequeño siempre me intereso la historia de William Wallace, así que cuando la película salió, esta de más señalar que literalmente me enloqueció la forma en que Mel Gibson dio vida a uno de mis héroes preferidos. Entre las escenas que nunca podre olvidar, siempre estará el discurso de Wallace en durante la batalla de Stirling, y la frase que me cautivo desde pequeño “Tú corazón es libre, ten el valor de hacerle caso”.

5. El Señor de los Anillos (2001) – Aunque salieron en el 2001, las fui conociendo hasta el 2005 ya que tengo que confesar que no me llamaban la atención, hasta que una tarde de sábado, revisando una carpeta de discos que había negociado con un compañero de la U, me encontré con ellas por mera casualidad. La intro de la Comunidad del Anillo me capturo hasta el final. Dos días después alquile las dos restantes. Un mes después había comprado las originales. Lo demás es historia, sin embargo tengo que confesar que hoy es la causante de que este tema salga a colación.

Bonus track: Batman- The Dark Knight (2008) – Fanático de Batman desde pequeño, las producciones de Shumacher trajeron para mi corazón la bajeza de unos de mis personajes más queridos, sin embargo gracias al ingenio de Cristopher Nolan y David Goyer, el Caballero de la Noche volvió a recuperar todo el esplendor que adquirió -por lo menos para mi persona- gracias a la serie animada de Alan Burnet durante los 90. Oscura, intrigante, con un ritmo acelerado y personajes realmente sorprendentes, The Dark Knight es en mi opinión la mejor película de súper héroes que jamas se haya filmado.

Tengo que confesar que en lo personal quedan muchisimas producciones que siempre han estado entre mis favoritas. Clásicos como Ciudadano Kane,
Casa Blanca, Lo que el viento se llevo, pasando por películas epicas tales como Salvando al Soldado Ryan, La vida es Bella, desconocidas como Slevin Lucky Number, o latinoamericanas de la talla de Ciudad de Dios, Amores Perros o el Laberinto del Fauno, hasta las inmortales El Diario de una Pasión, Ghost, entre otras, merecen un lugar en la lista, sin embargo, como lo dije al principio, estas cinco (bueno, seis) fueron las que a pesar de todo, marcaron mi vida.

Ahora, antes de irme y escuchar sus favoritos -por si pensaban que seguro se me olvidaba– quiero decir que esta noche tengo el placer de anunciar a los ganadores del Premio Blog de Película, dedicado a todos los amigos que nos apoyaron en el concurso de los 10 mejores soundtracks en la historia del cine (pronto tendremos los resultados) y que entregamos con todo el cariño a cada uno de ellos, por su esfuerzo y dedicación en lo que hacen, para que puedan lucirlo en sus sitios y páginas personales:

Rafa, Antonio Chamu, Xochil, Ely, Javier, Edwin, Seasmae, Rakel, MixiFabi, Anita, G3ber, Penny Lane, Marito, Andrés, Natalia Astuá, Heidy, Ada Madrina, Ivan-Manudo, El Belo, Rod Medina, Duckster316, y Srta Mueganita.

Bueno amigos, ahí tienen a nuestros compañeros premiados, y tambien nuestro top 5 de películas que marcaron nuestra vida. Me encantaría escuchar las suyas, porque como dije al principio, no se tratan de esas películas que la gente considera las mejores de toda la historia, sino que para ustedes, en lo personal, por una u otra razón hicieron historia. Será un placer leer sus opiniones.

Esas son mis cinco favoritas, ¿Cuales son las tuyas?

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Un segundo. Un momento. Un instante. Y la historia de la humanidad cambio para siempre. Pudiste haber tirado la toalla, pudiste rendirte a mitad del camino, pudiste haber vuelto si lo hubieras pedido. Pero no lo hiciste. Tú corazón te lo impidió. En medio del huerto, los árboles torcidos, y los amigos que duermen, tomaste la decisión de viajar a las profundidades del infierno a luchar por nuestra vida, que ir vivir en la eternidad sin cada uno de nosotros. Y no hay forma en esta vida que pueda pagar eso.


Antes de conocerte me revolcaba en el cieno de la desesperación. Capitán de un barco sin timón, y sin velas navegue por las aguas de las miseria, contemplando como mi vida se dirigía hacia su propia destrucción. Bendita miseria. No me conforme con tocarla. La conocí, la trague, incluso hasta baile con ella. Como el niño caprichoso que no desea dejar atrás la suciedad que le cubre, mi existencia se iba por un tubo y yo aplaudía de alegría por eso. Hasta que te conocí.
Lo recuerdo como si fuera ayer. Un 16 de Enero del 2003. El día que mi vida cambió para siempre. Cuando nadie más creyó en mi (ni siquiera yo mismo) tu mirada se poso sobre mi rostro. Me tomaste en tus brazos y me sacaste del abismo que yo mismo había cavado. Mi vida nunca más volvió a ser igual desde esa noche.

– No se si existes. No estoy seguro de si me escuchas. Pero si realmente estas ahí, sacame de la miseria en la que vivo y prometo darte todo lo que tengo. Sacame de donde estoy y te serviré toda la vida. Hasta mi último aliento…

Si me hubiera sacado de mis problemas con una sola palabra, hubiera quedado encantado. Si me hubiera salvado con una sencilla oración, me hubiese regocijado de por vida. Pero no quedo satisfecho con hablarme. Se acercó a mi. Su mano milagrosa me tocó. No soy un fanático religioso, pero nunca podré olvidar a quien se atrevió a metar su mano en el fango para salvarme. Es algo indescriptible lo que paso esa noche. En un instante, en un momento, la energía me llenó el cuerpo como el agua en un campo arado. Un fuego despertó en mi interior y mi vida nunca más volvió a ser igual.

Siete años han pasado desde ese día. Su misericordia nunca se ha apartado de mi lado. Muchas cosas han pasado. He caído, he tropezado, pero su brazo eterno nunca me ha soltado. Hoy más que nunca estoy agradecido con la gracia que Dios ha tenido para conmigo. Sinceramente jamás pensé que pudiera lograrlo. Sin embargo, alguien creyó en mi. Y gracias a Él es que hoy estoy aquí.

Como lo dije hace un año, nada de lo que he logrado hasta el momento es merito mío. Todo se lo debo a Él. Cristo es el número uno en mi vida, mi razón de ser. Él me ha bendecido poniendo el fuego en mi corazón para luchar. Por eso cada vez que que tengo la oportunidad, entregó mi cuerpo y mi alma en lo que hago. Por eso hoy -como sucedió hace siete años- mi corazón se rompe en pedazos, y las lágrimas corren por mi rostro, agradecidas por todo lo que mis ojos han visto hasta este día.

¿Y es que como no te voy amar? Si me sacaste del pozo de la desesperación y me permitiste recuperar la vida que había perdido. ¿Como no creer en ti? Si durante estos siete años, a pesar todos mis fallos, no los has dejado de hacerlo por mí. ¿Como negar tu presencia? Si me diste la vida dos veces, y no conforme con eso restauraste mi nombre, pusiste fuego en mi interior y me permitiste ver cada una de tus promesas realidad. ¿Como he de olvidarte? Si fue ese momento que estuviste allí, en esa cruz, lo que nos dio libertad, lo que hoy hace que seas todo para mí…

pd. A mis queridos amigos y lectores, gracias por estar siempre a nuestro lado. Mi vida no sería lo mismo sin ustedes. Los quiero montones.

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Que difíciles son las despedidas. Si todo fuera tan fácil como decir adiós, la vida definitivamente sería más sencilla. Hoy miró la foto en mi pantalla, y miles de recuerdos, sensaciones y emociones embargan todo mi cuerpo, mientras una mezcla de nostalgia y alegría se forma en las profundidades de mi corazón. Nunca será fácil decir adiós, pero esta tarde no tenemos más opción que decirlo desde lo más profundo de nuestro interior. Así es mis amigos, 10 años después, se nos acaba el camino…

HIMAD – 10 años
Un ciclo que llega a su fin

¿Cuantas cosas han pasado desde que abordamos por primera vez ese bus? Recuerdo el momento como si hubiese pasado ayer. ¿Cuantos eramos en ese momento? ¿70? ¿80? ¿Cuantos somos hoy? Las caras amigas bailan en mi mente ¿Cuanto ha cambiado nuestra vida en 10 años? Demasiado.

Aún recuerdo la carpa donde dormimos ese montón de mal amansados por los cuales muchos ya no daban un cinco. Moscuw on Ice, así la bautizamos. Lo que comenzó como un paseo para matar el rato, se convirtió en la semilla que nunca pudimos sacar de nuestro interior, y que a la postre terminó siendo el elemento que cambió para siempre nuestras vidas.

Aún me cuesta creer que 10 años hayan pasado desde ese momento. Carajo, 10 años. Definitivamente el tiempo pasa demasiado rápido. Era un chamaco cuando llegue por primera vez a HIMAD. Carboneado, casi obligado, recuerdo que deseaba regresar a mi casa la primera noche de campamento. Este no es mi ambiente, me repetí hasta el cansancio. Cuatro días que pasaron en buena teoría sin pena ni gloria. Regreso a casa y compra de tiquete para adentrarnos por un año completo en el túnel de la muerte.

Problemas familiares que se incrementan. Alcohol, sexo y rock and roll. Una vida sin limites ni paradas. En menos de un año tengo todo lo que quiero. Poder, dinero, y mujeres. Caminando por la cuerda floja que separa la vida de la locura, me entero que la droga ha vuelto mi existencia en un completo infierno. Las esperanzas se desvanecen. Mis amigos y profesores tiran la toalla. Encerrado en un callejón sin salida, es cuando, un 12 de Enero del 2003, intento suicidarme por tercera vez. Las pastillas, la cuchilla, ni la sobredosis dan resultado. Desesperado porque “hierba mala nunca muere”, y después de haberlo intentado todo, decido montarme nuevamente en ese viejo bus.

Fue un 16 de Enero del 2003. Como olvidarlo. La noche que mi vida cambio para siempre. ¿Que hubiera sido de mi si ese “gringo loco” que hablaba como tico no hubiera creído que valía la pena ir a buscar a ese joven rebelde que no quería nada con Dios? ¿Que hubiera sucedido si se hubiese rendido a la primera vez que dije que no tenía el más mínimo interés? ¿Que hubiera pasado si Jon y su familia hubiesen regresado a su país tras ese primer campamento? ¿Donde estaríamos hoy? No quiero ni pensarlo. Sin embargo hoy más que nunca estoy convencido de que HIMAD, y los amigos que hice ahí en estos diez años, salvaron literalmente mi vida.

No me alcanzarían las líneas para mencionar a todos y cada uno de ellos, sin embargo no puedo dejar pasar este momento para reconocer que todo lo que soy, se lo debo a las personas que decidieron invertir en mi vida. En HIMAD he conocido personas con las que puedo reír, o llorar sin contemplaciones, gente en la que he podido confiar en las noches más oscuras. Amigos como mis amigos.

Muchos empezaron la carrera, pero pocos la han terminado. Hubo gente que vino y se fue, sin embargo tambien sabemos que hubieron personas que vinieron, lucharon y permanecieron. Para estos últimos va mi homenaje. Por creer en una toda una generación que muchos daban por perdida. Por demostrar con hechos que vale la pena luchar, por lo que vale la pena tener. 10 años después podemos decir con confianza: Valió la pena. Nosotros somos vivo ejemplo de ello.

Sin embargo a todo lo bueno, le llega su final. HIMAD se renueva desde sus cimientos y una generación fresca de jóvenes se levanta detrás de nosotros. Sabemos que el cambio es necesario, el árbol viejo debe dar espacio para que los nuevo retoños crezcan con fuerza, por eso, para muchos, este 2010 fue su último campamento. Llorar ayer fue la inevitable. Sin embargo nos vamos satisfechos, confiados y seguros de que la generación que queda, superará sin duda lo que hasta ahora hemos alcanzado.

10 años pasan rápido. Sin embargo, cada uno de ellos, los atesoramos en los más profundo de nuestro corazón. Al final de cuentas, gracias a estos, como dice la canción de los Newsboys: Hoy somos libres.

Y aunque a nosotros en lo personal aún nos queda un año, cuando llegue el momento -al igual que los que hoy nos dicen adiós- marcharemos tranquilos, pues en HIMAD vivimos grandes experiencias que marcaron para siempre nuestras vidas; soñamos, reímos y lloramos con nuestros mejores amigos, porque incluso fue ahí donde Dios nos regalo el privilegio de conocer a la mujer que con su belleza, amor y cariño conquisto nuestro corazón.

Y aunque hemos llegado al final del camino, no significa que ya hemos alcanzado la meta, porque cuando se escala una montaña, nos damos cuenta que aún hay otras que son más altas que la que acabamos de superar, por eso seguimos adelante, hasta el final.

HIMAD – Décimo aniversario.

pd. A los amigos que nos han visitado en estos días, gracias por todos y cada uno de sus comentarios, por cuestiones de tiempo nos ha sido imposible visitar sus blogs en estos días, pero apartir de hoy, volvemos con todo. Nos seguimos leyendo, un abrazo y feliz semana!

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Corría el año 1947 y eran tiempos difíciles para el Lester Wunderman, un joven publicista que se las arreglaba para sobrevivir trabajando en una de las principales firmas de Nueva York. Muchas personas habían sido despedidas en ese año, y una tarde como cualquier otra Wunderman, que llevaba meses esperando una oportunidad para sobresalir en la compañía, recibió una carta de Max Sackheim, alto gerente de la firma, donde le agradecía por los servicios que había brindado, pero que era necesario prescindir de ellos mientras la situación económica se ajustaba a los requerimentos de la compañía.

Mientras recogía sus pertenencias, pensó en todos los planes que había imaginado, las cosas con las que había soñado, y el enorme potencial que sabía que existía en su interior. Admiraba profundamente a Max y sabía en el fondo todo lo que podía aprender y alcanzar si tan solo recibía una oportunidad. Esa tarde Wunderman tomo el autobús hacía su hogar, comió con su familia y se durmió como lo hacía normalmente.

A la mañana siguiente, Lester regreso hasta su oficina, saludo a sus compañeros y comenzó a hacer su trabajo tal y como lo realizaba todos los días. Cuando sus compañeros se les acercaron para escuchar las razones por las cuales había vuelto tras ser despedido, este simplemente respondió “Es lo que siempre he soñado en hacer la vida, no voy a dejar que esto lo arruine”. Dicen que dichas palabras llegaron hasta Sackheim, quien no le dio mucha importancia, y tan solo comento que iba a dejar hacerlo de gratis hasta que se cansara y volviera a su casa.

Los días pasaron y Wunderman continuo haciendo su trabajo de forma gratuita, esforzándose cada vez más y presentando ideas de alta calidad. Un mes después paso lo inevitable. Sackheim se acerco hasta el escritorio donde estaba el joven de 27 años y con toda la humildad del mundo le dijo “Tú ganas. Nunca vi un hombre que quisiera más un empleo que el dinero, el trabajo es tuyo”.

Hoy en día Lester Wunderman es uno de los más exitosos y reconocidos publicistas del siglo, al punto de que su nombre figura en lo más alto del
Advertising Hall of Fame y su legado le ha convertido en el padre del mercadeo directo. ¿Qué te quiero decir con esto? Empezamos el 2010. El 2009 queda atrás. Una nueva oportunidad. Un nuevo año. La vida y tú. Otra vez. Una nueva batalla. Una nueva historia. Una grandiosa oportunidad de convertir tus sueños en realidad. Sin embargo, como todo en la vida no hay victorias sin batallas. No se trata de trabajar sin un salario. Pero si esforzarnos por lo que queremos.

Es común en estas fechas el ver como la gente establece con gran ilusión sus propósitos de nuevo año, pero conforme llegan las dificultades, los problemas, olvidan sus objetivos en un par de meses. Yo reconozco que muchas veces he sido parto de ello, sin embargo, si algo nos ha enseñado la vida, es que lo que separa los soñadores de los que hacen historia, es el compromiso que tienen con lo que habita en sus corazones. Grandes o pequeños, todos tenemos sueños, pero… ¿que tan comprometidos estamos con ellos?

A veces pensamos que estamos comprometidos con algo, pero nuestras acciones indican lo contrario. Es ahí donde tenemos que medir cuales son realmente nuestras prioridades. En que estamos gastando nuestro tiempo y dinero. Algo muy común en estos días es ver a nuestros amigos proponiéndose cosas como “Bajar de peso”, “Escribir una novela” o “Aspirar a un mejor empleo” sin embargo pasan los días sentados en un sillón viendo televisión, comiendo golosinas y durmiendo la mayor parte del tiempo. Así es imposible alcanzar nuestras metas. Y no quiero ser grotesco con esto, pero para nadie es un secreto que si queremos alcanzar algo en la vida, tenemos que respaldar con hechos nuestras palabras.

Porque como dijo una vez Muhammad Alí “Los campeones no se hacen en gimnasios. Los campeones son hechos de algo que ellos tienen profundamente dentro de ellos: Un deseo, un sueño, una visión. Ellos tienen que tener la resistencia de última hora, ellos tienen que ser un poco más rápidos, ellos tienen que tener la habilidad y la voluntad. Pero la voluntad debe ser más fuerte que la habilidad”

En estos días es necesario tener valor para volver a soñar. Comprometernos con nuestros ideales y valores y salir a luchar por lo que queremos. Mucha gente va a hacer hasta lo imposible en echarnos atrás, pero no podemos perder de vista las metas y objetivos que se han escrito con oro nuestro corazón. No pedir que sea removida la montaña, sino la fuerza necesaria para poder escalarla. Al final de cuentas la victoria pertenece al que persevera hasta el final, y quienes critican nuestros sueños, son los mismos que el día de mañana escribiran nuestra historia.

Este nuevo año que recién inicia, no te dejes llevar por las voces que dominan el ambiente. Llegada la hora surgirá el verdadero espíritu que llevamos en nuestros adentros. Sigue luchando, sigue soñando, sigue creyendo. Como me dijo una vez mi padre “Antes gateabas ahora caminas, antes parecía que podrías lograrlo, ahora sabes que lo lograste”. No te detengas por nada del mundo, ten valor para volver a soñar y rompe tus limites. El futuro esta en tus manos.

¿Y ustedes que piensan mis amigos?
¿Cuales son sus metas para este 2010?

pd. Gracias amigos por sus deseos y buenas vibras para este nuevo año, sin duda que haberlos conocido a todos y cada uno de ustedes, ha sido de lo mejor que nos dejo el 2009, un fuerte abrazo, se les quiere montones, feliz año!

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