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Archive for 29 abril 2010

Cuando empezamos esta aventura, sabíamos que tarde o temprano este tiempo llegaría. Pero siendo sinceros, a pesar de muchas veces lo visualizamos, nada de lo que hayas hecho en la vida, te prepara para una despedida. Porque no importa el tiempo que haya transcurrido, ni cuantas veces lo hayamos ensayado frente al espejo. Nunca estás lo suficientemente preparado para decir adiós a algo que realmente amas con cada parte de tú corazón. Sin embargo. Es la ley de la vida. Por eso hoy, a pesar de todos los sentimientos que cargamos en nuestro cuerpo, miramos las fotos que cuelgan en la pared de esta oficina, y sabemos con certeza que ha llegado ese día. Que es el momento de decir adiós.
Siempre lo hemos creído. La vida es una sucesión de ciclos y de batallas. Una guerra continua por la conquista de los sueños que han sido forjados en el alma. Una pelea interna que se disputa día a día en la profundidades de nuestro corazón. Cual boceto en blanco donde con nuestras manos vamos dando forma en tonos y colores a esta hermosa obra de arte que algunos llamamos vida. Llena de canto en honor a la esperanza. Un proceso natural que sabemos como inicia, pero nunca como acaba. Una grandiosa historia que hace aproximadamente dos años y tres meses empezamos, y que hoy con recuerdos llenos de alegría y de nostalgia, reconocemos que hemos llegado al final de este camino.
Así es mis queridos amigos. Como lo anunciamos hace unos meses. Hoy Jueves 29 de Abril, cerramos oficialmente nuestro ciclo como Director de Proyectos de uno de los más grandiosos e increíbles ministerios que la vida nos dio la dicha y posibilidad de compartir. Sinceramente, no tengo palabras para expresar todas las emociones que nos embargan en este momento. Para nadie es un secreto. Desde que empezamos hace ya más de 10 años. HIMAD ha sido todo en nuestra vida. No solo nos tendieron la mano cuando más lo necesitamos, sino que también tuvieron la valentía para confiar en nosotros cuando nadie más lo hizo, y nos ha permitido llegar hasta donde estamos.
Porque fue en HIMAD, que a través de estos dos años de trabajo, que la vida nos ha abierto puertas hacia sueños y lugares que jamás imaginamos. Experiencias que marcaron nuestra vida para siempre. El honor de formar parte de proyectos que hicieron y seguirán haciendo historia tanto dentro y fuera de nuestras fronteras. Acontecimientos que dejaron huella y que sin duda nunca olvidaremos.

Sin embargo a todo lo bueno, le llega su final. HIMAD se renueva desde sus cimientos y una generación fresca de jóvenes se levanta detrás de nosotros. Sabemos que el cambio es necesario, el árbol viejo debe dar espacio para que los nuevo retoños crezcan con fuerza, por eso es que estamos seguros que ha llegado nuestro tiempo. Sin embargo nos vamos satisfechos, confiados y tranquilos de que la generación que queda, superará sin duda lo que hasta ahora hemos alcanzado.

Porque aunque la vida nos ha puesto en lugar de honor y privilegio, sabemos que no nos pertenece todo el merito. Porque a pesar de lo poco que hemos logrado en estos años, reconocemos desde el fondo de nuestro corazón que nada de lo que hemos alcanzado lo hemos hecho solos. En los momentos más difíciles tuvimos amigos y desconocidos que levantaron nuestros brazos nos motivaron a seguir adelante. Tantos que no nos alcanzarían mil artículos para escribir los nombres de las personas que nos han acompañado en este hermoso camino. Sin embargo quiero hacer el intento, y con este vídeo, rendirles homenaje a todos y cada uno de ellos.
Now that we’re here its so far away
And I feel like I can face the day
And I’m not ashamed to be
the person that I am today
Sinceramente amigos, nunca dejaré de darle gracias a Dios por la oportunidad de haberlos conocido. A Jon y Jennifer que me dieron la oportunidad de trabajar estos dos años a su lado, a Jonathan Salas que arriesgo a contratarnos, mil gracias por su confianza y cariño. A todos los amigos que en este tiempo he conocido en comisiones de trabajo, congresos y eventos, es cierto, nos vamos, pero no se preocupen, nos seguiremos viendo de vez en cuando. Jamás podremos olvidarlos. Estaremos siempre luchando a su lado.

Porque aunque hayamos llegado al final de este camino, no significa que ya hemos alcanzado la meta, ya que cuando se escala una montaña, en la cima, nos damos cuenta que aún hay otras que son más altas que la que acabamos de superar, por eso seguiremos siempre adelante, hasta el final. Porque no importa el teatro, y no importa el escenario, nada debe alejarnos de lo fue puesto en nuestro ser al momento de ser creados. Mis amigos, ustedes lo saben. Lo que esta delante y detrás de nosotros no se compara con lo que ha sido puesto en nuestro interior. Por eso pasamos la antorcha y seguimos adelante. Luchando. Con el alma y el corazón.

Dejamos un trabajo. Pero jamás abandonaremos este ministerio. HIMAD es parte de nuestras vidas. Hoy y siempre. Por las generaciones que vienen detrás de nosotros. Es nuestro lema. Dar nuestro mejor esfuerzo hasta el final. Cuando no exista carne en nuestros huesos y aliento en nuestro cuerpo. Pelearemos. Con honor y valentía, hasta el último segundo de gloria que sea escrito en nuestras vidas. Grandes cosas se deslumbran en el horizonte. Sigamos luchando. Sigamos creyendo. Pase lo que pase. No se rindan. El mundo es un buen lugar por el que vale la pena luchar. Nos seguiremos viendo de vez en cuando. Los quiero. Un enorme abrazo!

pd. Gracias amigos, por estar siempre a nuestro lado y seguirnos leyendo. Los quiero montones. Un enorme abrazo. Feliz fin de semana!


Actualización: A nuestros amigos del Blogswingers, pido disculpas por ausentarnos esta semana al octavo festival. Espero que puedan entender. Nos vemos en la próxima ocasión.

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Caminar entre sus tierras es recorrer una galería de promesas sin cumplir. Gigantes de concreto que se levantan desafiantes, contra toda figura que exista en el firmamento, llenas de un falso orgullo que no engaña a quienes la visitan cada noche. Refugio y cueva de ladrones. Lugar de paso para viajeros sin rumbo y sin destino. Mercenarios que luchan a ciegas buscando desesperadamente la luz en su oscuro camino. Lo sabes. Puedes sentir su aroma en el aire. Esta impregnado en cada centímetro de sus mugrosas paredes. Has entrado en los dominios de lo inaudito y lo inconcebible. Reconoces el territorio. Estas en la ciudad de los sueños rotos.
No importa los años que tengamos de rondar en esta tierra. Todos hemos vez hemos dormido alguna vez en ella. Tierra seca y desierta. Panorama angustioso y desolador. Un lugar donde los amaneceres de verano son cortos y las noches de invierno eternas. Cada esquina es un cuadro de contrastes y sueños compartidos. Extrañas mezcolanzas de arena y miel. Esquinas llenas de incertidumbre, dudas y angustias. Jóvenes sentados en las aceras sin saber a donde ir. Esposos llenos de culpas en su interior. Padres que elevaron promesas al cielo, y nunca las pudieron cumplir. De eso están llenas sus calles. Alegría y dolor. Sentimientos que las lágrimas no logran llevarse. Un monumento permanente a la desolación, la fe y la esperanza.
La ciudad de los sueños rotos. Jóvenes y viejos. Todos la conocemos. Es el lugar de retiro en que ponemos nuestras insaciables ansias de victoria y de gloria. El viejo baúl al que destinamos nuestras recuerdos y memorias. El territorio en que son estampados todas nuestras esperanzas y más profundos sueños. Un lugar tan real como que tú y yo estamos vivos. Una tierra en la que todo aquel que entre, esta destinado a permanecer para siempre en el olvido. La ciudad donde los más grandiosos seres humanos han fracasado esperando la llegada de algo que nunca acontece.
“Mañana” es el nombre del tiquete que nos lleva a recorrer sus fronteras y limites. Mañana sacaré más tiempo para compartir con mis hijos. Mañana dejaré de tomar, comer o fumar. Mañana seré un mejor padre, esposo, o hijo. Mañana voy a comprar ese traje que siempre he querido. Mañana empiezo a hacer ejercicios. Lamentablemente. “Mañana” nunca llega y cientos de sueños quedan en el camino. Todos los años, cada vez que empieza un nuevo periodo lleno de oportunidades en nuestra vida, los seres humanos lanzamos estas promesas al aire. “Esta vez si voy a cuidar lo que tengo”, “Ahora si prometo que voy a cambiar”, “A partir de hoy, nunca más”. Pero pasadas unas cuantas semanas, volvemos a la ciudad de los sueños rotos.
¿Que es lo que nos impide alcanzar nuestro destino? Falta de tiempo. Complicaciones personales. Problemas de salud. Los seres humanos somos expertos en hacer este tipo de listas. De hecho, no alcanzarían hojas para escribir las excusas. Pero todo se resume en eso. Excusas. Ni siquiera hemos empezado a intentarlo, cuando ya estamos reculando. “No puedo”, “No nací para esto”, “Que venga otro y lo haga”. Buscar caminos alternativos. Tomar siempre la ruta más fácil. Y huir de la realidad. El talento y la habilidad son nada, sino contamos con fuerza de voluntad para luchar por lo que queremos de verdad.
¿A que se debe todo esto?. Cero depresión. Todo lo contrario. Hace unos días comentábamos sobre el deseo de las personas a ser recordadas. Esa pequeña llama que existe en nosotros de trascender más allá de la mortalidad. La forma en que vamos a ser recordados u olvidados por nuestros actos. Todos hemos pensado algún momento en ello. ¿Como quiero que me recuerden cuando pase a mejor vida?. Sin embargo si nos preguntan que estamos haciendo para llegar hasta eso, sin intención de juzgar a nadie, creo que muchos podemos decir que estamos haciendo poco o nada al respecto. Y es de esa manera que volvemos a la ciudad de los sueños rotos. Dejando promesas sin cumplir y caminos sin recorrer. Resignandonos a vivir en el mundo que nos fue dado, sin atrevernos a utilizar el poder que hay en nosotros para cambiarlo.
Es cierto. No es fácil. Nadie dijo que lo fuera. El mundo es un lugar rudo y salvaje, que esta a la espera de ser conquistado. Siempre he dicho quien no esta dispuesto a morir por lo que cree, no esta preparado a vivir por lo que quiere. Y es ahí donde se las dejo picando. ¿Realmente estamos luchando por lo que queremos? ¿Estamos dispuestos a morir por ello? ¿O son simples promesas que sabemos que nunca cumpliremos? Pero ante todo mis amigos, ¿Que estamos haciendo realmente para no volver a la ciudad de los sueños rotos?
Pd. Hola amigos! A pesar de que nos están saliendo las cosas de maravilla, estos días han sido de mucho trabajo, estamos en exámenes finales en la U, y con proyectos pendientes en la oficina, por lo que pido disculpas por estar un poco alejado de sus sitios. Esta semana esperamos volver al cauce con el blog. De paso les comento que Rincón de un escritor esta también ahora en Facebook. Donde estaremos retomando, aparte de los artículos diarios, nuestras categorías destacadas en el blog, además de secciones nuevas y en definitiva muchas sorpresas, por si quieren darnos seguimiento en nuestro acontecer diario con solo hacer click aquí. De antemano, mil gracias por su apoyo y comentarios. Un enorme abrazo. Feliz fin de semana!

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Es una mañana clara. El sol comienza a visualizarse en el horizonte y las fuertes tormentas que alguna vez amenazaron nuestro paso, empiezan alejarse a nuestras espaldas. Las sombras y la arena son ahora pequeños detalles del pasado. Cada piedra que hemos encontrado en el camino, la estamos guardando para construir nuestro destino. Son señales que llenan de esperanza nuestro equipaje. Estamos cada vez más cerca del futuro que alguna vez soñamos. Es cierto, estamos cansados. Los problemas y las circustancias no se marcharan de nuestro lado. Sin embargo, en el fondo sabemos que si el viento golpea nuestra frente es que estamos avanzando. Que el camino esta siendo cruzado.
Ha sido un duro trayecto. Nadie puede negarlo. Hemos caminado a través del infierno. Noches oscuras de angustia y tormenta han acompañado cada tramo de nuestro camino. Nos hemos enfrentado a nuestros peores temores en sus maneras más deformes. Enemigos externos han atacado cada esquina del humilde campamento que levantamos noche tras noche. Luchas despiadadas, cara a cara, con nuestros más terribles demonios internos. Y hemos sobrevivido. Cada cicatriz que ha quedado a lo largo de nuestro cuerpo puede confirmarlo. Estamos vivos. Es cierto. Muchas noches pensamos que no podríamos lograrlo. Cuando las sombras cubrieron nuestro camino y amenazaron nuestro paso, levantamos la voz al cielo, gritamos en silencio y pensamos que jamás podríamos lograrlo. Más nunca lo creímos. Y hoy pienso que esa fue la clave.
Cada noche que miramos con mezclas de asombro y desconcierto las partes lastimadas de nuestra armadura. Señales de batalla y tortura se posan sobre ella, como poderosos tatuajes que muestran cada capítulo de esta increíble historia. Fueron motivación para seguir luchando. A veces nos cuesta creerlo. Pero es cierto. Hemos sobrevivido. ¿Como pudimos lograrlo? Jamás llegaremos a saberlo. Pero lo hemos hecho. Sin embargo, con humildad recordamos que no nos pertenece todo el merito. No lo hicimos solos. Valientes guerreros y hermosas doncellas han acompañado nuestro retorno de las sombras. Soldados y mercenarios han cuidado con su alma, nuestra espalda y nuestro camino. Gratas compañías que curaron cada una de nuestras heridas. Jamás podremos olvidarlo. Así como nunca podremos negar el nombre de quien puso el fuego en nuestro ser cuando las noches de invierno y tormento azotaron cada parte de nuestro cuerpo. Toda la gloria se la debemos a él. Gracias a Él estamos vivos. Gracias a ustedes amigos. Sobrevivimos.
A través del horizonte perseguí el luz
Espere con paciencia la llegada del sol
Y en ocasiones, cuando me quise rendir
Me envolviste en tus brazos amorosos
Y en tu amor me he rendido
Me amaste cuando era débil
Lo hiciste desinteresadamente
Y te convertiste en mi principal razón
Para luchar y sobrevivir
La vida no es fácil. A veces lo olvidamos. El mundo es un lugar lleno de tormentos y temor. Pero también de vida y de color. En nosotros esta la capacidad de poder caminar por cada trayecto del camino. De soportar los azotes y decirle a nuestro verdugo: Puedes matarme, pero jamás podrás quebrarme. Porque como dijo una vez Ernest Hemingway “El hombre no esta hecho para la derrota. Un hombre puede ser completamente destruido, pero jamás será derrotado”. Por eso, pase lo que pase, no podemos rendirnos.
Fuimos diseñado para alcanzar la gloria. Para caer y levantarnos. Para luchar y soñar. Hasta el final. Porque hay un lugar no muy lejano, donde los ángeles tienen guitarras en lugar de alas. Un lugar lleno de esperanza, donde los acordes cobran vida, y los sueños, contra todos los pronósticos, tienen la capacidad de volverse realidad. Ese lugar es nuestro corazón, y esa hermosa melodía mis queridos amigos, es esta grandiosa aventura que llamamos vida. Nunca lo olvidemos. Somos los directores de este concierto. Disfrutemos a plenitud cada momento. Gracias a todos por su apoyo. Se les quiere montones.

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En la vida hay golpes que intentan cambiar tu perspectiva. Situaciones a las que nos enfrentamos sin ningún aviso, sin ninguna clase de alerta. Momentos que en definitiva nos toman por sorpresa y nos dejan sin tiempo para desarrollar ningún tipo de estrategia. Dificultades que sacan a la vista nuestras peores pesadillas, los más oscuros y profundos temores que envuelven la seguridad y tranquilidad que hay de nuestras vidas. Circunstancias, que nos deja como barco a la deriva, sin saber que hacer, ni siquiera que pensar.
Son momentos en los que piensas que incluso el destino ha conspirado para sacarte del camino. Que no es para esto por lo que has nacido. Que todo lo que has creído, incluso vivido, no es más que un vulgar espejismo. Una especie de broma macabra y oscura que intenta hacerte creer que todo soñado, todo aquello por lo que has luchado, ha sido en vano. Momentos en la historia de nuestra vida que no hay más que espacios vacíos en el guión. “Interpretese esta escena a su gusto y manera” parecen ser las acotaciones del director ante nuestros problemas.
A los que nos han leído últimamente, saben que así nos hemos sentido en estos días. Atrapados. En búsqueda de una salida. No ha sido fácil. Muchas cosas han pasado por nuestra mente. Sin embargo nada que nos haya hecho perder la cabeza. Al final de cuentas, no son las palabras que escribimos las que marcan nuestro camino, sino nuestras acciones las que indican quienes somos realmente. Los problemas en la vida sirven de prueba de fuego para saber de que estamos hechos. Donde se encuentra fundamentada nuestra razón, y cuales son los principios que rigen cada gramo de fe y esperanza, que habita en nuestro corazón.
Ha sido un largo camino en nuestro retorno de las sombras. Muchas cosas han pasado por nuestra cabeza. Hemos caído. Y nos hemos levantado. Reído y llorado. Es parte de la vida. Gozar y sufrir. Sin embargo empezamos a ver luz al final del camino. Porque situaciones como estas, son las que nos recuerdan lo más importante de todo: Estamos vivos. Que no somos de palo, o de cemento. Hay pasión en nuestro cuerpo. Es ver como aunque tus sueños fueron quemados por el fuego, tus miedos son llevados por el viento. Son oportunidades de sacar la cara, señalar desafiante al mundo, y gritarle: Aún hay uno al que nos has vencido. De que pueden dispararnos, pero jamás podrán matarnos. Que nuestros sueños, pase lo que pase, nunca serán negociables. Que nuestra alma es ante todo, inquebrantable.
Así nos sentimos en este momento. La tormenta no se ha marchado del todo. Sus vientos y truenos, se encuentran ahora más que nunca haciendo muestras audibles de su poderío. La oscuridad sigue como bestia embravecida detrás de cada uno los pasos que damos. Sin embargo no han podido encontrarnos. Mientras sigamos camino y luchando, jamás podrá alcanzarnos. No hemos perdido la perspectiva. Sabemos de que estamos hechos. Las olas pueden hacer tambalear nuestra barca, pero jamás podrán derribarla. Pase lo que pase, mientras aliento en nuestro cuerpo y fuerza en nuestros huesos, vamos a pelear por ver realidad nuestros sueños.

Dificultades que forman carácter. Problemas que nos dan la posibilidad de seguir construyendo nuestro camino. Guiones inconclusos que despiertan la libertad y creatividad nuestros sentidos. Retos profundos para seguir buscando nuestro destino. Circunstancias que nos recuerdan que a pesar de todo, aún pertenecemos al reino de lo vivos, y debemos seguir luchando por lo que siempre hemos creído. El mundo es un buen lugar por el vale la pena luchar. Hoy más que nunca estamos convencidos de ello. Por eso seguiremos luchando. Hasta el final.

pd. No crean que lo hemos olvidado. Es una de las mayores alegrías que nos han dado. Gracias a todos por sus muestras de apoyo en estos días tan difíciles. Gracias por acompañarnos en este difícil camino. Se les quiere montones. Un enorme abrazo!

Actualización: Estamos en Cuartos de Final en el Torneo de Poesía “La Dama de Cristal”. Nuestro personaje, el Caballero de Sen-Heir sigue dando muestras de su valor y coraje. Para quienes quieran leer nuestra participaciones y saber más sobre el tema, hacer click aquí.

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