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Archive for the ‘Manual del Escritor Moderno’ Category

“No sé si mi alma nació para escribir. Solo sé que si no escribo ella muere” (Lucemio Lopes, escritor brasileño)

Escribir… dulce pasión que nos envuelve, nos seduce y se pega a nuestra piel como la tela mojada por la lluvia, penetrando hasta el fondo de nuestra alma … una pasión que tiene todos los aires de enfermedad y adicción. Dulce locura que solo aquel que la vive puede comprender.

Una pasión que no necesita requisitos, que no conoce restricciones, porque como dice Khaterine Neville (escritora estadounidense)“Pueden impedirte ser un autor publicado, pero nadie puede impedirte ser un escritor, o incluso ser mejor escritor cada día. Todo lo que tienes que hacer para ser un escritor es escribir!”

La literatura es magia. Ser escritor no es una profesión, es una vocación. Ayer mientras trabajaba en el post de Anuncios Publicitarios, me encontre con estas sensacionales imagenes, acerca de una de las más grandes y hermosas pasiones creadas en este mundo: La escritura. Las comparto con ustedes y las dedico a todos mis amigos escritores, con algunas frases celebres que han marcado nuestro pensamiento e historia.

Si un hombre cualquiera, incluso vulgar, supiera narrar su propia vida, escribiría una de las más grandes novelas que jamás se hayan escrito (Giovanni Papini)

Escribir es dejar desbordar lo que inunda el papel
(Maria José Zanini)

Ser escritor es robarle vida a la muerte
(Alfredo Conde)

No hay duda amigos. Lo que hacemos es grandioso. Nunca dejemos de hacerlo, porque como dijo una vez Ernest Hemingway “La cosa más espantosa en este mundo, es una hoja de papel en blanco”.
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Quiero compartir con mis amigos, cinco lecciones de oro que me ha regalado este año con respecto al grandioso arte que es la escritura. No son mandamientos grabados en piedra, aunque me han sido de gran utilidad en el transcurso este año.

1.Hay que ser concreto: Una de las cosas con las que más pecamos los escritores jóvenes es el hecho de establecer ideas vagas sobre lo que hacemos. Muchas veces decimos “Este mes voy a escribir más” sin darnos cuenta que esos objetivos nunca se cumplen por ser demasiado vagos y llanos. En lugar de dar largas al asunto es más importante establecer objetivos concretos y realizables como escribir 20 minutos al día o redactar 1000 palabras, que pensar en hacer cosas sin sentido.

2.Debemos ser realistas: Ya lo dice el viejo adagio “Quien mucho corre, poco alcanza”. Pensar en escribir una novela en seis meses no es algo imposible, pero a veces marcar un objetivo demasiado ambicioso puede ser contraproducente. Siempre es necesario pensar también en que el trabajo, la familia, los amigos y tus otras aficiones nos requerirán esfuerzo y tiempo. Sueña todo lo que quieras, pero cuando escribas, hazlo con los pies en la tierra.

3.No podemos dejar de ser exigentes: Si dices que vas a hacer algo. Hazlo. No flaquees pensando en que has malgastado una semana sin hacer nada. Déjate de lloriqueos y escribe de nuevo. Exígete al máximo en el tiempo que dedicas a tus escritos. Desarrolla tus ideas y trabaja. El camino al éxito lo hacemos nosotros mismo.

4.La responsabilidad y los amigos lo son todo: Si compartes tus objetivos con otras personas (otros escritores, un buen amigo, tu pareja) pueden ayudarte a mantener tu rumbo y no perder de vista tus objetivos. Tendrán siempre en su mente tus proyectos y te motivaran a seguir adelante. Sino me crees mira las dedicatorias de los grandes escritores.

5.Ser escritor es un estilo de vida: No se trata de un trabajo. Ni de un hobby. Es una vocación. Un legado. Una forma de vida. Vívelo. Hazlo realidad, porque para escribir bien, no sirve leer, no sirve fumar, no sirve el alcohol, no sirve dormir, no sirve caminar, no sirve hacer el amor, no sirve sufrir. Lo único que sirve es escribir.

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Elmore Leonard es uno de los más grandes escritores de tiempos modernos. Obras celebres como “Persecución mortal”, “Un tipo implacable” y “Chantaje Mortal” le han abierto un espacio entre los grandes del género, llegando a formar parte en la escritura y creación de grandes producciones cinematograficas como “Street kings”, “3:10 to Yuma” convirtiendolo en un punto de referencia en el campo literario.

Rincón de un escritor hace una recopilación de una serie de consejos que el autor concedio a una revista americana hace un par de años, y que la verdad han sido de mucha utilidad para quienes los han seguido el camino de la escritura. Como siempre mencionamos, la opinión del autor no es la voz oficial de la casa, cada quien es libre de seguir o desechar los rayos de luz que Leonard ofrece, pero nunca esta de más para los que empezamos haciendo armas en el asunto, escuchar la voz de los que llevan tiempo en el campo de batalla.

DIEZ Consejos útiles a la hora de escribir una novela.


1. Nunca empieces un libro hablando del clima.

Si sólo te sirve para crear atmósfera y no es una reacción del personaje al clima, no debes usarlo demasiado. El lector buscará las reacciones del personaje. Hay algunas excepciones, claro. Si te llamas Barry López y conoces más maneras de describir el hielo y la nieve que un esquimal, puedes hablar del clima tanto como te de la gana.

2. Evita los prólogos.

Pueden resultar molestos, especialmente un prólogo después de una introducción que viene antes de la dedicatoria. Pero en no ficción son muy habituales. En una novela, el prólogo cuenta los antecedentes de la historia, pero no hace falta contarlos al principio, puedes ponerlos donde quieras.

3. No uses más que “dijo” en el diálogo.

La frase, en el diálogo, pertenece al personaje. El verbo viene a ser el escritor husmeando donde no debería. El verbo “decir” es bastante menos intruso que “gruñir”, “exclamar”, “preguntar”, “interrogar”… Cierta vez leí un “ella aseveró” al final de una frase de un personaje de Mary McCarthy y tuve que parar de leer para buscarlo el diccionario.

4. Nunca uses un adverbio para modificar el verbo “decir”…

… amonestó severamente. Usar un adverbio de esta manera (o de casi cualquier manera) es un pecado mortal. El escritor se expone a interrumpir el ritmo de intercambio cuando usa este tipo de palabras. Un personaje cuenta en uno de mis libros cómo solía escribir sus romances históricos “llenos de violaciones y adverbios”.

5. Controla los signos de exclamación.

Se permiten alrededor de dos o tres exclamaciones por cada 100.000 palabras en prosa. Si tienes el don de Tom Wolfe con ellos, puedes usarlos profusamente.

6. Nunca uses palabras como “de repente” o “de pronto”.

Esta regla no requiere ninguna explicación. Me he dado cuenta de que los escritores que usan exclamaciones como “de repente” suelen tener menos control sobre sus signos de exclamación.

7. Usa términos dialectales muy de vez en cuando.

Si empiezas a llenar la página de diálogo ininteligible, no podrás parar. Un buen ejemplo sería Annie Proulx, que es capaz de captar muy bien el sabor del habla de Wyoming.

8. Evita las descripciones demasiado detalladas de los personajes.

Steinbeck lo hacía. Pero en “Colinas como elefantes blancos” Hemingway por ejemplo, usa una única descripción para el personaje de la mujer que acompaña al americano: “Se quitó el sombrero y lo dejó en la mesa”. Es la única referencia física en la historia, pero aún y así vemos a la pareja y sabemos de ellos por su tono de voz… sin adverbios que los acompañen.

9. No entres en demasiados detalles al describir lugares y cosas.

Si no eres Margaret Atwood, que pinta escenas con el lenguaje o no puedes describir el paisaje como lo hace Jim Harrison, no lo hagas. Incluso si estás dotado para las descripciones, ten en cuenta que el meollo de la historia debe ser la acción, no la descripción.

Y finalmente:

10. Trata de eliminar todo aquello que el lector tiende a saltarse.

Esta regla se me ocurrió en 1983. Piensa en lo que te saltas cuando lees una novela: largos párrafos de prosa con demasiadas palabras. ¿Qué está haciendo el escritor? Hablar del tiempo, o ha entrado en la mente del personaje y el lector o bien sabe qué es lo que piensa el personaje, o bien no le importa. Me apuesto lo que sea a que no te saltas el diálogo.

Mi regla más importante es una que las engloba a las diez.

Si suena como lenguaje escrito, lo vuelvo a escribir.

Si la gramática se inmiscuye en la historia, la abandono. No puedo permitir que lo que aprendí en clase de redacción altere el sonido y el ritmo de la narración. Es mi intento de permanecer invisible, no distraer al lector de lo que es escritura obvia (Joseph Conrad habló una vez de las palabras que se inmiscuyen en lo que quieres contar). Si escribo una escena, siempre desde el punto de vista de un personaje (el que me da la mejor visión de la vida en esa escena en particular) puedo concentrarme en las voces de los personajes contando quienes son y cómo se sienten, qué ven y qué sucede. Así es como desaparezco de la escena.

Elmore Leonard: Escritor, novelista y guionista. Su extensa obra contabiliza más de 40 creaciones y gran parte de sus trabajos han sido llevados a la pantalla grande en adaptaciones o creaciones originales como Jackie Brown (llevada al cine por Quentin Tarantino) y Un romance muy peligroso (George Cloney y Jennifer López),

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Continuamos con la serie de consejos entregadas por Ricard de la Casa entorno a los puntos importantes a tomar en cuenta por las personas que recien inician en el largo camino de la literatura. Para ver la Primera Parte de este articulo haz click aquí.

Consejos prácticos para un escritor
(Ricard de la Casa)

6/ No te detengas tan pronto.

Otro fallo de escritor novel. Estamos tan ansiosos por acabar una obra (llevamos tantas inacabadas…) que generalmente precipitamos el fin. Las historias acaban demasiado abruptamente (habitualmente por falta de un esquema general). Fuércese a continuar escribiendo cuando crea que ya a acabado, normalmente podemos encontrarnos con una sorpresa. Y en todo caso si no consigue mejorarla será un excelente ejercicio.

7/ Una vez terminado deja reposar la historia

Cuando acabamos una historia estamos demasiado metidos en ella. Somos incapaces de juzgarla con absoluta imparcialidad. Hay que darse tiempo para olvidarse-distanciarse, y dependiendo de nuestro trabajo estar al menos unos días-semanas alejados de ella. Una vez ha pasado ese tiempo, hace falta chequear la historia para una aceptación general, leerla como lector -directamente- sin pretender ni pensar en corregir-cambiar etc.

8/ Ensaya todos los comienzos posibles (Rutas alternas en la trama)

No valoramos nuestra capacidad en su justa medida, sea por arriba o por abajo. Quizá el principio escogido no sea el más adecuado aunque lo parezca. Una vez se tiene la historia, se debería ensayar varios comienzos alternativos, no muy complejos, sólo dos o tres párrafos, de forma rápida, escogiendo diferentes formas de presentar la información, puntos de entrada en la historia. Una vez que eso se hace varias veces, se vuelve algo natural en nosotros y aprovecharemos mejor todo nuestro potencial creativo

9/ Planea hacia donde vas y como vas hacerlo (Desarrollando el climax)

Una cosa es la previsión, la organización, tener un esquema general del relato o de la novela y otra llegar hasta el extremo de tener previsto hasta el clímax, algo que ocurre generalmente al final de la novela. No debemos atarnos las manos hasta ese extremo y dejarnos la posibilidad de cambios. Es evidente que deberíamos desarrollarla de acuerdo con la promesa original, pero que eso no nos coarte como para que la obra se convierta en algo rígido.

10/ Calla el corrector que hay en tu interior

Más que error, vicio que hace falta erradicar. Corrija todo lo que crea necesario, pero defina un tiempo concreto para ello, sino esta abocado a la necesidad ilógica de corregir un texto cada vez que lo lea y eso más que ralentizar su producción acabará paralizándola. Acepte como artículo de fe que toda obra es susceptible de mejora, y que nosotros mismos evolucionamos y que con ello nuestra capacidad y experiencia aumenta. Tenemos que parar en algún momento, si no estaremos siempre dando vueltas al mismo molino.

11/ Evita las estructuras ilógicas.

Un error del que hay que huir como del diablo. La obra se sustenta en una realidad (incluida la ciencia ficción y la fantasía más desbocada), la que el escritor desea y debe aferrarse a ella. Debe respetarse a sí mismo y sobre todo al lector. Construirla de forma inverosímil o fuera de contacto de la realidad hará que la gente no se crea lo que está leyendo, pensarán con toda razón que usted, el escritor, les está tomando el pelo, se molestarán y simplemente dejarán de leerla. La obra ha de ser consistente con todos sus planteamientos y ser honestos con ellos. Y, sobre todo, al final del relato o la novela, no se saque un conejo de la chistera para solucionar sus fallos de estructura, sólo conseguirá hacer más visibles estos.

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Ricard de la Casa es un destacado autor de ciencia ficción y que ha publicado diversos escritos sobre literatura. Su curriculum cuenta con numerosos e importantes premios como el Premio Julio Verne y el Premio Domingo Santos. Es por eso que hoy en Rincón de un escritor tomamos un poco de tiempo y lineas para una mente abierta que siempre nutre las bases de los jovenes noveles con sus importantes e interesantes consejos.

Consejos prácticos para un escritor
(Ricard de la Casa)


1/Escribe, Escribe, Escribe

Uno puede estudiar todo lo que quiera, asistir a tantos Workshops como desee, pero no hay mejor ejercicio para progresar que escribir. Nada puede sustituirlo. Sólo escribiendo podrá analizar sus virtudes y errores, sólo así podrá desentrañar su estilo, sólo así aflorará lo mejor de usted.

2/ Temas (El concepto de la página vacía)

Enfrentarse a una página en blanco es un error, deberíamos tener ideas a punto de desarrollar. Aunque escribir es también costumbre y método, es bueno que nuestra mente este siempre en movimiento, creando mientras caminamos, comemos, es decir mientras vivimos debemos engendrar en nuestro interior para después volcarlo al exterior. Para ello…

A/ Observe el mundo, todo es interesante, todo tiene una belleza
intrínseca. Sólo debemos acostumbrarnos a tener una mente que lo capte.

B/ Todo lo cotidiano que nos rodea es susceptible de ser tomado por nosotros. Las personas, las situaciones, las palabras, los colores.

C/ Y finalmente recuerde que no hay condiciones. Ser escritor significa ser libre y por lo tanto puede investigar, elucubrar, probar tanto como quiera, nuestro único limite es nuestra mente.

3/ Luchar contra el yo interior que no desea escribir.

No se martirice pensando que usted es el único al que le cuesta escribir. A todos (o a casi todos) nos cuesta. Para ello nada mejor que…

A.- Sistematizar el trabajo, es la mejor manera de avanzar en todos nuestros proyectos creativos. Así se acostumbrará a unas rutinas que le ayudarán a escribir como quien conduce, casi sin pensar estará escribiendo en su ordenador.

B.- Quedar con amigos para leer lo escrito. Es una manera de que exista una obligación y eso le ayudará a plantearse más seriamente la necesidad de escribir.

C.- Premiarse a si mismo después de escribir. Es una manera magnífica de hacer las cosas. Escoja algo que le guste especialmente

4/ Olvidate de revisar constantemente

Ya tendrá tiempo para eso. Revisar es interrumpir el proceso creativo. No se ponga a revisar sin más. Sólo hágalo cuando haya concluido el capítulo o escena (y ni eso, si siente que todo bulle en su cabeza, no abandone por nada ni por nadie), o también cuando va a iniciar una nueva sesión. En ese caso revisar las páginas anteriores puede ayudarle a preparar su cuerpo y su mente para una nueva sesión, justo colocarle con el ánimo adecuado para proseguir la narración. Abandone simplemente la revisión en cuanto sienta de forma incontenible que la mente se le dispara y los dedos buscan el teclado con fruición. Esa es una sensación maravillosa.

Continuamos la próxima semana.

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Mi abuelo siempre decía que escuchar el consejo de los sabios es ganarle la batalla a la vida. Observar el camino de los grandes es el secreto para quienes desean experimentar este gran fenomenos que llamamos vida. Es por eso que seguimos con nuestra sección especial para los jovenes escritores. Esta vez de la mano de uno de los grandes del género latinoamericano, Mario Vargas Llosa, que nos relata en 15 puntos uno de los mejores y más utiles articulos para quienes se lanzan a esta gran aventura, pasión y vida que es la literatura.

Consejos para un escritor joven


1. Sólo quien entra en literatura como se entra en religión, dispuesto a dedicar a esa vocación su tiempo, su energía, su esfuerzo, está en condiciones de llegar a ser verdaderamente un escritor y escribir una obra que lo trascienda.

2- No hay novelistas precoces. Todos los grandes, los admirables novelistas, fueron, al principio, escritores aprendices cuyo talento se fue gestando a base de constancia y convicción.

3- La literatura es lo mejor que se ha inventado para defenderse contra el infortunio.

4- En toda ficción, aun en la de la imaginación más libérrima, es posible rastrear un punto de partida, una semilla íntima, visceralmente ligado a una suma de vivencias de quien la fraguó. Me atrevo a sostener que no hay excepciones a esta regla y que, por lo tanto, la invención químicamente pura no existe en el dominio literario.

5- La ficción es, por definición, una impostura -una realidad que no es y sin embargo finge serlo- y toda novela es una mentira que se hace pasar por verdad, una creación cuyo poder de persuasión depende exclusivamente del empleo eficaz de unas técnicas de ilusionismo y prestidigitación semejantes a las de los magos de los circos o teatros.

6- En esto consiste la autenticidad o sinceridad del novelista: en aceptar sus propios demonios y en servirlos a la medida de sus fuerzas.

7- El novelista que no escribe sobre aquello que en su fuero recóndito lo estimula y exige, y fríamente escoge asuntos o temas de una manera racional, porque piensa que de este modo alcanzará mejor el éxito, es inauténtico y lo más probable es que, por ello, sea también un mal novelista (aunque alcance el éxito: las listas de bestsellers están llenas de muy malos novelistas).
8- La mala novela que carece de poder de persuasión, o lo tiene muy débil, no nos convence de la verdad de la mentira que nos cuenta.

9- La historia que cuenta una novela puede ser incoherente, pero el lenguaje que la plasma debe ser coherente para que aquella incoherencia finja exitosamente ser genuina y vivir.

10- La sinceridad o insinceridad no es, en literatura, un asunto ético sino estético.

11- La literatura es puro artificio, pero la gran literatura consigue disimularlo y la mediocre lo delata.

12- Para contar por escrito una historia, todo novelista inventa a un narrador, su representante o plenipotenciario en la ficción, él mismo una ficción, pues, como los otros personajes a los que va a contar, está hecho de palabras y sólo vive por y para esa novela.

13- El de las novelas es un tiempo construido a partir del tiempo psicológico, no del cronológico, un tiempo subjetivo al que la artesanía del novelista da apariencia de objetividad, consiguiendo de este modo que su novela tome distancia y diferencie del mundo real.

14- Lo importante es saber que en toda novela hay un punto de vista espacial, otro temporal y otro de nivel de realidad, y que, aunque muchas veces no sea muy notorio, los tres son esencialmente autónomos, diferentes uno de otro, y que de la manera como ellos se armonizan y combinan resulta aquella coherencia interna que es el poder de persuasión de una novela.

15- Si un novelista, a la hora de contar una historia, no se impone ciertos límites (es decir, si no se resigna a esconder ciertos datos), la historia que cuenta no tendría principio ni fin.

Mario Vargas Llosa: Considerado por muchos como es uno de los más importantes novelistas y ensayistas de latinoamerica , así como uno de los principales autores de su generación, sus escritos han sido traducidos a cientos de idiomas y varias de sus obras llevadas a la pantalla grande. Conoce un poco más de su historia desde este link.

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“La vida de un escritor no la definen la suerte ni el destino, son la pluma, el corazón y su mano las que determinan el curso de su camino”. Uno no espera que la gloria toque a la puerta, se sale a buscarla en medio de la tormenta. Como decía Ian Fleming, “el problema de hoy en día es que arte de escribir novelas esta prácticamente muerto”.

El escritor actual tiene miedo de oler el fracaso, de arriesgarse a ser pisoteado por la critica, de sentir el amargo sabor de la derrota y el rechazo, y todo esto se ve reflejado en su forma de ver el mundo, en la manera que dirige su vida, y principalmente en sus escritos. Textos que en lugar de acompañar las largas travesias en tren, avión o camas de hotel, intentan cambiar el pensamiento de la gente, o demostrar los altos grados de inteligencia o cultura que poseen.

Es cierto que hoy en día nada esta escrito en piedra, pero tambien es cierto que el autor de hoy en día vive el problema de la soledad en el gremio como nunca antes. Es por eso, que desde este espacio queremos lanzar la cuñita, y apoyar a todos aquellos que estan hoy en día lanzandose a la aventura de conquistar su sueño literario. Tras meses de trabajo, Rincón de un escritor, ha preparado una serie de articulos, comentarios y reportajes en manos de los expertos en el genero, con el fin de ayudar a crecer el espiritu y desarrollar el talento de los nuevos compañeros que se unen a la brigada o refrescar las ideas de los viejos lobos de mar.

Y que mejor manera de empezar, que con el famoso Decálogo del Escritor realizado por el escritor Augusto Monterroso. 12 pasos que no son precisamente que no son una ley definitiva, pero que en lo personal ha colaborado mucho a desarrollar y formar ese caracter literario, tan escaso hoy en día.

Decálogo del Escritor
(Augusto Monterroso)

Primero.
Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.

Segundo.
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.

Tercero.
En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: “En literatura no hay nada escrito”.

Cuarto.
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.

Quinto.
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.

Sexto.
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.

Séptimo.
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.

Octavo.
Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.

Noveno.
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.

Décimo.
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.

Undécimo.
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.

Duodécimo.
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.

El autor da la opción al escritor de descartar dos de estos enunciados, y quedarse con los restantes diez.

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¿Y si escribimos nuestro propio decálogo? ¿Que detalles no podrían faltar en tu manual?

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