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Archive for the ‘Pandereteando’ Category

Cuando empezamos esta aventura, sabíamos que tarde o temprano este tiempo llegaría. Pero siendo sinceros, a pesar de muchas veces lo visualizamos, nada de lo que hayas hecho en la vida, te prepara para una despedida. Porque no importa el tiempo que haya transcurrido, ni cuantas veces lo hayamos ensayado frente al espejo. Nunca estás lo suficientemente preparado para decir adiós a algo que realmente amas con cada parte de tú corazón. Sin embargo. Es la ley de la vida. Por eso hoy, a pesar de todos los sentimientos que cargamos en nuestro cuerpo, miramos las fotos que cuelgan en la pared de esta oficina, y sabemos con certeza que ha llegado ese día. Que es el momento de decir adiós.
Siempre lo hemos creído. La vida es una sucesión de ciclos y de batallas. Una guerra continua por la conquista de los sueños que han sido forjados en el alma. Una pelea interna que se disputa día a día en la profundidades de nuestro corazón. Cual boceto en blanco donde con nuestras manos vamos dando forma en tonos y colores a esta hermosa obra de arte que algunos llamamos vida. Llena de canto en honor a la esperanza. Un proceso natural que sabemos como inicia, pero nunca como acaba. Una grandiosa historia que hace aproximadamente dos años y tres meses empezamos, y que hoy con recuerdos llenos de alegría y de nostalgia, reconocemos que hemos llegado al final de este camino.
Así es mis queridos amigos. Como lo anunciamos hace unos meses. Hoy Jueves 29 de Abril, cerramos oficialmente nuestro ciclo como Director de Proyectos de uno de los más grandiosos e increíbles ministerios que la vida nos dio la dicha y posibilidad de compartir. Sinceramente, no tengo palabras para expresar todas las emociones que nos embargan en este momento. Para nadie es un secreto. Desde que empezamos hace ya más de 10 años. HIMAD ha sido todo en nuestra vida. No solo nos tendieron la mano cuando más lo necesitamos, sino que también tuvieron la valentía para confiar en nosotros cuando nadie más lo hizo, y nos ha permitido llegar hasta donde estamos.
Porque fue en HIMAD, que a través de estos dos años de trabajo, que la vida nos ha abierto puertas hacia sueños y lugares que jamás imaginamos. Experiencias que marcaron nuestra vida para siempre. El honor de formar parte de proyectos que hicieron y seguirán haciendo historia tanto dentro y fuera de nuestras fronteras. Acontecimientos que dejaron huella y que sin duda nunca olvidaremos.

Sin embargo a todo lo bueno, le llega su final. HIMAD se renueva desde sus cimientos y una generación fresca de jóvenes se levanta detrás de nosotros. Sabemos que el cambio es necesario, el árbol viejo debe dar espacio para que los nuevo retoños crezcan con fuerza, por eso es que estamos seguros que ha llegado nuestro tiempo. Sin embargo nos vamos satisfechos, confiados y tranquilos de que la generación que queda, superará sin duda lo que hasta ahora hemos alcanzado.

Porque aunque la vida nos ha puesto en lugar de honor y privilegio, sabemos que no nos pertenece todo el merito. Porque a pesar de lo poco que hemos logrado en estos años, reconocemos desde el fondo de nuestro corazón que nada de lo que hemos alcanzado lo hemos hecho solos. En los momentos más difíciles tuvimos amigos y desconocidos que levantaron nuestros brazos nos motivaron a seguir adelante. Tantos que no nos alcanzarían mil artículos para escribir los nombres de las personas que nos han acompañado en este hermoso camino. Sin embargo quiero hacer el intento, y con este vídeo, rendirles homenaje a todos y cada uno de ellos.
Now that we’re here its so far away
And I feel like I can face the day
And I’m not ashamed to be
the person that I am today
Sinceramente amigos, nunca dejaré de darle gracias a Dios por la oportunidad de haberlos conocido. A Jon y Jennifer que me dieron la oportunidad de trabajar estos dos años a su lado, a Jonathan Salas que arriesgo a contratarnos, mil gracias por su confianza y cariño. A todos los amigos que en este tiempo he conocido en comisiones de trabajo, congresos y eventos, es cierto, nos vamos, pero no se preocupen, nos seguiremos viendo de vez en cuando. Jamás podremos olvidarlos. Estaremos siempre luchando a su lado.

Porque aunque hayamos llegado al final de este camino, no significa que ya hemos alcanzado la meta, ya que cuando se escala una montaña, en la cima, nos damos cuenta que aún hay otras que son más altas que la que acabamos de superar, por eso seguiremos siempre adelante, hasta el final. Porque no importa el teatro, y no importa el escenario, nada debe alejarnos de lo fue puesto en nuestro ser al momento de ser creados. Mis amigos, ustedes lo saben. Lo que esta delante y detrás de nosotros no se compara con lo que ha sido puesto en nuestro interior. Por eso pasamos la antorcha y seguimos adelante. Luchando. Con el alma y el corazón.

Dejamos un trabajo. Pero jamás abandonaremos este ministerio. HIMAD es parte de nuestras vidas. Hoy y siempre. Por las generaciones que vienen detrás de nosotros. Es nuestro lema. Dar nuestro mejor esfuerzo hasta el final. Cuando no exista carne en nuestros huesos y aliento en nuestro cuerpo. Pelearemos. Con honor y valentía, hasta el último segundo de gloria que sea escrito en nuestras vidas. Grandes cosas se deslumbran en el horizonte. Sigamos luchando. Sigamos creyendo. Pase lo que pase. No se rindan. El mundo es un buen lugar por el que vale la pena luchar. Nos seguiremos viendo de vez en cuando. Los quiero. Un enorme abrazo!

pd. Gracias amigos, por estar siempre a nuestro lado y seguirnos leyendo. Los quiero montones. Un enorme abrazo. Feliz fin de semana!


Actualización: A nuestros amigos del Blogswingers, pido disculpas por ausentarnos esta semana al octavo festival. Espero que puedan entender. Nos vemos en la próxima ocasión.

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Un segundo. Un momento. Un instante. Y la historia de la humanidad cambio para siempre. Pudiste haber tirado la toalla, pudiste rendirte a mitad del camino, pudiste haber vuelto si lo hubieras pedido. Pero no lo hiciste. Tú corazón te lo impidió. En medio del huerto, los árboles torcidos, y los amigos que duermen, tomaste la decisión de viajar a las profundidades del infierno a luchar por nuestra vida, que ir vivir en la eternidad sin cada uno de nosotros. Y no hay forma en esta vida que pueda pagar eso.


Antes de conocerte me revolcaba en el cieno de la desesperación. Capitán de un barco sin timón, y sin velas navegue por las aguas de las miseria, contemplando como mi vida se dirigía hacia su propia destrucción. Bendita miseria. No me conforme con tocarla. La conocí, la trague, incluso hasta baile con ella. Como el niño caprichoso que no desea dejar atrás la suciedad que le cubre, mi existencia se iba por un tubo y yo aplaudía de alegría por eso. Hasta que te conocí.
Lo recuerdo como si fuera ayer. Un 16 de Enero del 2003. El día que mi vida cambió para siempre. Cuando nadie más creyó en mi (ni siquiera yo mismo) tu mirada se poso sobre mi rostro. Me tomaste en tus brazos y me sacaste del abismo que yo mismo había cavado. Mi vida nunca más volvió a ser igual desde esa noche.

– No se si existes. No estoy seguro de si me escuchas. Pero si realmente estas ahí, sacame de la miseria en la que vivo y prometo darte todo lo que tengo. Sacame de donde estoy y te serviré toda la vida. Hasta mi último aliento…

Si me hubiera sacado de mis problemas con una sola palabra, hubiera quedado encantado. Si me hubiera salvado con una sencilla oración, me hubiese regocijado de por vida. Pero no quedo satisfecho con hablarme. Se acercó a mi. Su mano milagrosa me tocó. No soy un fanático religioso, pero nunca podré olvidar a quien se atrevió a metar su mano en el fango para salvarme. Es algo indescriptible lo que paso esa noche. En un instante, en un momento, la energía me llenó el cuerpo como el agua en un campo arado. Un fuego despertó en mi interior y mi vida nunca más volvió a ser igual.

Siete años han pasado desde ese día. Su misericordia nunca se ha apartado de mi lado. Muchas cosas han pasado. He caído, he tropezado, pero su brazo eterno nunca me ha soltado. Hoy más que nunca estoy agradecido con la gracia que Dios ha tenido para conmigo. Sinceramente jamás pensé que pudiera lograrlo. Sin embargo, alguien creyó en mi. Y gracias a Él es que hoy estoy aquí.

Como lo dije hace un año, nada de lo que he logrado hasta el momento es merito mío. Todo se lo debo a Él. Cristo es el número uno en mi vida, mi razón de ser. Él me ha bendecido poniendo el fuego en mi corazón para luchar. Por eso cada vez que que tengo la oportunidad, entregó mi cuerpo y mi alma en lo que hago. Por eso hoy -como sucedió hace siete años- mi corazón se rompe en pedazos, y las lágrimas corren por mi rostro, agradecidas por todo lo que mis ojos han visto hasta este día.

¿Y es que como no te voy amar? Si me sacaste del pozo de la desesperación y me permitiste recuperar la vida que había perdido. ¿Como no creer en ti? Si durante estos siete años, a pesar todos mis fallos, no los has dejado de hacerlo por mí. ¿Como negar tu presencia? Si me diste la vida dos veces, y no conforme con eso restauraste mi nombre, pusiste fuego en mi interior y me permitiste ver cada una de tus promesas realidad. ¿Como he de olvidarte? Si fue ese momento que estuviste allí, en esa cruz, lo que nos dio libertad, lo que hoy hace que seas todo para mí…

pd. A mis queridos amigos y lectores, gracias por estar siempre a nuestro lado. Mi vida no sería lo mismo sin ustedes. Los quiero montones.

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Que difíciles son las despedidas. Si todo fuera tan fácil como decir adiós, la vida definitivamente sería más sencilla. Hoy miró la foto en mi pantalla, y miles de recuerdos, sensaciones y emociones embargan todo mi cuerpo, mientras una mezcla de nostalgia y alegría se forma en las profundidades de mi corazón. Nunca será fácil decir adiós, pero esta tarde no tenemos más opción que decirlo desde lo más profundo de nuestro interior. Así es mis amigos, 10 años después, se nos acaba el camino…

HIMAD – 10 años
Un ciclo que llega a su fin

¿Cuantas cosas han pasado desde que abordamos por primera vez ese bus? Recuerdo el momento como si hubiese pasado ayer. ¿Cuantos eramos en ese momento? ¿70? ¿80? ¿Cuantos somos hoy? Las caras amigas bailan en mi mente ¿Cuanto ha cambiado nuestra vida en 10 años? Demasiado.

Aún recuerdo la carpa donde dormimos ese montón de mal amansados por los cuales muchos ya no daban un cinco. Moscuw on Ice, así la bautizamos. Lo que comenzó como un paseo para matar el rato, se convirtió en la semilla que nunca pudimos sacar de nuestro interior, y que a la postre terminó siendo el elemento que cambió para siempre nuestras vidas.

Aún me cuesta creer que 10 años hayan pasado desde ese momento. Carajo, 10 años. Definitivamente el tiempo pasa demasiado rápido. Era un chamaco cuando llegue por primera vez a HIMAD. Carboneado, casi obligado, recuerdo que deseaba regresar a mi casa la primera noche de campamento. Este no es mi ambiente, me repetí hasta el cansancio. Cuatro días que pasaron en buena teoría sin pena ni gloria. Regreso a casa y compra de tiquete para adentrarnos por un año completo en el túnel de la muerte.

Problemas familiares que se incrementan. Alcohol, sexo y rock and roll. Una vida sin limites ni paradas. En menos de un año tengo todo lo que quiero. Poder, dinero, y mujeres. Caminando por la cuerda floja que separa la vida de la locura, me entero que la droga ha vuelto mi existencia en un completo infierno. Las esperanzas se desvanecen. Mis amigos y profesores tiran la toalla. Encerrado en un callejón sin salida, es cuando, un 12 de Enero del 2003, intento suicidarme por tercera vez. Las pastillas, la cuchilla, ni la sobredosis dan resultado. Desesperado porque “hierba mala nunca muere”, y después de haberlo intentado todo, decido montarme nuevamente en ese viejo bus.

Fue un 16 de Enero del 2003. Como olvidarlo. La noche que mi vida cambio para siempre. ¿Que hubiera sido de mi si ese “gringo loco” que hablaba como tico no hubiera creído que valía la pena ir a buscar a ese joven rebelde que no quería nada con Dios? ¿Que hubiera sucedido si se hubiese rendido a la primera vez que dije que no tenía el más mínimo interés? ¿Que hubiera pasado si Jon y su familia hubiesen regresado a su país tras ese primer campamento? ¿Donde estaríamos hoy? No quiero ni pensarlo. Sin embargo hoy más que nunca estoy convencido de que HIMAD, y los amigos que hice ahí en estos diez años, salvaron literalmente mi vida.

No me alcanzarían las líneas para mencionar a todos y cada uno de ellos, sin embargo no puedo dejar pasar este momento para reconocer que todo lo que soy, se lo debo a las personas que decidieron invertir en mi vida. En HIMAD he conocido personas con las que puedo reír, o llorar sin contemplaciones, gente en la que he podido confiar en las noches más oscuras. Amigos como mis amigos.

Muchos empezaron la carrera, pero pocos la han terminado. Hubo gente que vino y se fue, sin embargo tambien sabemos que hubieron personas que vinieron, lucharon y permanecieron. Para estos últimos va mi homenaje. Por creer en una toda una generación que muchos daban por perdida. Por demostrar con hechos que vale la pena luchar, por lo que vale la pena tener. 10 años después podemos decir con confianza: Valió la pena. Nosotros somos vivo ejemplo de ello.

Sin embargo a todo lo bueno, le llega su final. HIMAD se renueva desde sus cimientos y una generación fresca de jóvenes se levanta detrás de nosotros. Sabemos que el cambio es necesario, el árbol viejo debe dar espacio para que los nuevo retoños crezcan con fuerza, por eso, para muchos, este 2010 fue su último campamento. Llorar ayer fue la inevitable. Sin embargo nos vamos satisfechos, confiados y seguros de que la generación que queda, superará sin duda lo que hasta ahora hemos alcanzado.

10 años pasan rápido. Sin embargo, cada uno de ellos, los atesoramos en los más profundo de nuestro corazón. Al final de cuentas, gracias a estos, como dice la canción de los Newsboys: Hoy somos libres.

Y aunque a nosotros en lo personal aún nos queda un año, cuando llegue el momento -al igual que los que hoy nos dicen adiós- marcharemos tranquilos, pues en HIMAD vivimos grandes experiencias que marcaron para siempre nuestras vidas; soñamos, reímos y lloramos con nuestros mejores amigos, porque incluso fue ahí donde Dios nos regalo el privilegio de conocer a la mujer que con su belleza, amor y cariño conquisto nuestro corazón.

Y aunque hemos llegado al final del camino, no significa que ya hemos alcanzado la meta, porque cuando se escala una montaña, nos damos cuenta que aún hay otras que son más altas que la que acabamos de superar, por eso seguimos adelante, hasta el final.

HIMAD – Décimo aniversario.

pd. A los amigos que nos han visitado en estos días, gracias por todos y cada uno de sus comentarios, por cuestiones de tiempo nos ha sido imposible visitar sus blogs en estos días, pero apartir de hoy, volvemos con todo. Nos seguimos leyendo, un abrazo y feliz semana!

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Hay una palabra que describe la noche en que Él vino: común. El cielo era común, las ovejas eran corrientes y los pastores simples campesinos. A lo mucho quizás un par de diamantes que relucían en el terciopelo oscuro. Una noche llena de personas sinceras, sencillas, y comunes. Un día que pudo pasar desapercibido, de no ser porque a Dios se le antojo agregar un detalle que nunca podrá ser olvidado. Lo que el hombre no pudo imaginar, Él se atreve hacerlo realidad.

El cielo estalla, los árboles irrumpen en claridad y las ovejas enmudecen. A lo lejos un pastor observa incrédulo y se restrega sus ojos para saber si esta soñando o se trata de una hermosa realidad. De un momento a otro, la noche pasa de lo ordinario a lo extraordinario. El anuncio llega a los pastores. El mesías se encuentra en un pesebre. Un lugar pequeño, frío y maloliente.

Nada sobresale en la escena. El piso es duro y la paja escasa. El establo apeta a excremento. Nada sobresale excepto la joven que sostiene la criatura entre sus brazos. El dolor del parto se ha alejado de su rostro. Su mirada se pierde ahora en la de su pequeño. El niño parece cualquier cosa menos un rey. Tiene la cara roja y arrugada. Depende completamente de la joven para subsistir. Ella toca el rostro del Dios hecho hombre. Haz venido desde muy lejos, piensa posiblemente en sus adentros.

¿Por qué lo hizo? Es la pregunta del millón. Cambiar su castillo por un establo. La alabanza de miles de ángeles por la compañía de asesinos. Pasar de sostener el universo en la palma de su mano, para trabajar y dormir entre los hombres. De sostener las estrellas, a depender del cuidado de sus padres. De vivir la comodidad de lo eterno, a dar su vida por los seres que había creado. ¿Por qué? Es la pregunta que en estas fechas de carreras y regalos obviamos. Por amor.

Fue el amor hacia su creación lo que le hizo abandonar la eternidad, para ser confinando en un pequeño espacio temporal en medio de la humanidad. No tenía porque. Pudo haberse negado. Como dice Max Lucado, en cualquier punto del camino pudo haberse echado a atrás. Cuando vio lo viles que eran los seres que había creado pudo cancelar su misión. La forma en que tomaban en vano su nombre. Los hombres maldiciendo a su Padre por las cosechas, los mujeres traicionando a sus maridos o personas negando lo que por años había creído, el Mesías -nuestro salvador- pudo haberse rendido. Pero no lo hizo. ¿Porque? Todo por amor.

La clave se encuentra en 28 palabras que forman un desfile de esperanza para los que estamos vivos. Una declaración que empieza en Dios y finaliza en la vida. Tan sencillo que puede escribirse en un pequeño pedazo de papel, pero con tanto significado que pudo cambiar para siempre la historia de la humanidad. Palabras que podemos tomar o desechar, pero que no cambian el efecto del maravilloso acontecimiento que recordamos esta noche. La noche donde lo común se convirtió en extraordinario:

Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su único hijo, para todo aquel que en él crea, no se pierda, sino que tenga vida eterna – Juan 3:16.

Gracias por todos sus comentarios, por estar siempre a nuestro lado.
Felices fiestas mis amigos!

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“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo y los labrados no den mantenimiento y las ovejas sean quitadas de la majada y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación.” (Habacuc 3:17)

pd. Han sido días complicados mis amigos, disculpen si no he podido responder a sus mensajes y comentarios. Prometo ponerme al día en el fin de semana. El Lunes partimos hacia Cuba de nuevo. Les deseo lo mejor para esta semana, un enorme abrazo!

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No te miento. No es tan fácil de expresar. Pero hay algo en mis adentros que no puede parar de darte gracias. Eres lo más importante que hay en mi vida. Mi principio y final. Mi todo. No hay palabras para describir lo que siento en mis adentros cuando consumes cada parte de mi ser. Eres fuego y vida. Aferrado a tus brazos nada más existe.
Nada de lo que tengo es merito mío. Eres el número uno en mi vida, mi razón de ser. El que me ha bendecido poniendo el fuego en mi corazón para luchar. Por eso cada vez que tengo la oportunidad, entrego mi cuerpo y mi vida en lo que hago. Todo con el fin de agradarte. Poder poner una sonrisa en tu rostro y permitirte pensar “Valió la pena”. Es mi deseo. Honrarte con cada segundo de mi existencia, hasta mi último aliento de vida. Hasta encontrarme nuevamente con tu rostro.

Rodeado de tu gloria que sentirá mi ser
Cantare por ti mi Cristo o en silencio quedaré
Estare de pie en tu gloria o me tendre que arrodillar
Cantaré, Aleluya o quizas aun ni pueda hablar
Puedo imaginarme, solo imaginarme

Que momento más maravilloso será el día en que pueda encontrarme de nuevo con tu mirada. No tengo la menor idea de como será, pero estoy seguro que nada de lo que haya visto en vida se comparará a encontrarme cara a cara con tu presencia. Quizás llore, quizás ria, quizás me quede en silencio. No lo sé. Hay tantas cosas que quiero decirte, que no se siquiera si podré hablar. He escuchado tantas cosas que mi mente no puede concebir tal escenario. Tan solo puedo imaginarme lo bello que será….

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¿Y que más da si nos llaman locos? ¿Y que más da si te amo más que a mi propia vida? ¿Y que más da si te considero mi único salvador? Me importa poco gritarlo al mundo. Llenas cada espacio de mi ser.
Porque si estamos locos, es para Dios;
y si somos cuerdos, es para vosotros (2 Cor 5:13)


El enemigo fue derrotado.
La muerte no pudo contenerte.
Con una corona de espinas,

te hiciste Rey por siempre.

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